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miércoles, 24 de febrero de 2010

Aplicación de la planificación plurianual


La planificación plurianual ayuda a definir los objetivos personales de cada atleta para determinar qué tipo de trabajo se debe realizar durante el año para conseguirlos de forma segura y eficiente. El trabajo previo al alto rendimiento asegura que se tenga la técnica y las bases necesarias para llevar al cuerpo a sus máximas capacidades. Como ejemplo de la aplicación del plan plurianual, tomando como base el modelo teórico de Sergio Santos, se empieza con un triatleta infantil que, independientemente de su edad, debe aprender la técnica de natación progresivamente en etapas tempranas.
Una vez obtenidos las habilidades motrices básicas, se puede empezar con un entrenamiento de 16 horas/semana para un atleta de 16 años de edad (Santos, 2008). Las habilidades del atleta deben ser consideradas para trabajar aquello que no esté dentro de los estándares mínimos para llegar al alto rendimiento más adelante. Entre los requerimientos básicos destaca la importancia de nadar bien, desarrollando una velocidad base muy alta y trabajando progresivamente en la resistencia a la velocidad. Los incrementos de las cargas pueden ser de 10%/año según Sergio Santos aunque siguiendo el principio de individualización del entrenamiento, es muy importante adaptar esto a las necesidades y habilidades de cada atleta.
Cuando se incrementa la carga, la respuesta metabólica del atleta puede cambiar de distintas formas, siendo muy importante seguir las tablas de horas de entrenamiento/semana en la medida de lo posible pero sin ignorar las necesidades del atleta entrenado. El progreso que vaya teniendo a lo largo del entrenamiento al igual que los factores externos que le afecten y le permitan o impidan realizar ciertas actividades delimitará el trabajo que el atleta pueda efectuar de forma segura y confiable para ir forjando el camino al alto rendimiento deportivo.
Cuando el atleta alcanza la edad de alto rendimiento (aproximadamente a los 26 años aunque depende de la persona y del entrenamiento que lleva), se debe llevar un registro cuidadoso que permita trabajar cerca de la capacidad máxima del atleta sin llegar al sobre entrenamiento. Esto se puede hacer por medio de controles como lo son las químicas sanguíneas al igual que cuidando tanto el entrenamiento tangible como el entrenamiento invisible

Planificación plurianual


El alto rendimiento tiene una base sólida donde el atleta debe haber pasado por diferentes etapas para llegar a esta etapa de máximo rendimiento. Para llevar a un atleta a esta etapa se debe hacer una planificación que asegure que el atleta siga los pasos necesarios como infantil y juvenil para realizar una buena transición al alto rendimiento. La primera etapa es la de desarrollo general en la que las habilidades motoras de coordinación deben ser desarrolladas para que la persona adquiera la destreza necesaria para su deporte e incluso para situaciones inesperadas. En las etapas infantil y juvenil el atleta debe pasar por el entrenamiento de base, entrenamiento de profundización y por último por el entrenamiento de conexión.
El seguir los pasos en el proceso de formación del atleta es fundamental para asegurar el rendimiento óptimo y las habilidades necesarias en etapas posteriores donde todas las habilidades desarrolladas hasta el momento hacen su aparición. Las edades van desde la de comienzo del entrenamiento pasando por la edad de especialización, culminando con la etapa de alto rendimiento. Así como el entrenamiento es muy importante en el desarrollo de un atleta de alto rendimiento, es importante mantener el mismo interés por la parte teórica de este tema ya que al final de cuentas todo este trabajo se complementa y se ve reflejado en el rendimiento del atleta.
En el alto rendimiento, los pequeños detalles incluyendo los concernientes a la técnica, deben ser vigilados meticulosamente ya que pueden hacer la diferencia entre entrenamientos exitosos o entrenamientos desastrosos que finalmente se verán reflejados en la competencia. Los atletas deben pasar por un entrenamiento cuidadoso durante las etapas de infantil y juvenil para llegar en óptimas condiciones al alto rendimiento ya que de otra forma es muy difícil que un atleta pueda llegar a tener el rendimiento de otra persona que pasó por las etapas previas de desarrollo que lo encaminaron al alto rendimiento.

Ayudas ergogénicas y doping


El tema de ayudas ergogénicas y doping resulta muy delicado y de gran importancia en esta época en la que el doping se ha convertido el “cáncer” del deporte que amenaza con terminar con el juego limpio y la honestidad tan características de la práctica físico-deportiva. Un atleta de alto rendimiento puede necesitar ingerir ciertos nutrimentos que no pueda obtener por medio de la ingesta diaria de comida. Sin embargo, esta ingesta no debe sobrepasar las vitaminas y minerales básicos para el buen funcionamiento del organismo.
Desde mi punto de vista, el consumir sustancias ajenas para mejorar el rendimiento de los deportistas no es justificable si no es un producto que va dirigido a mantener la salud del deportista o una ayuda ergogénica que prevenga la anemia o deficiencia de determinadas vitaminas básicas para el buen funcionamiento del cuerpo. Así mismo, el que una sustancia sea “natural” no garantiza nada ya que la marihuana es natural al igual que la cocaína y otras sustancias de origen natural que provocan adicción y daños irreversibles para la salud.
En el caso de que resultara necesario para una persona tomar una sustancia ajena para mejorar el rendimiento en un entrenamiento o una competencia, creo que la única vía ética desde mi perspectiva sería consumir café o ácido acetil salicílico (para la activación del sistema nervioso y vasodilatación y para adelgazar la sangre, respectivamente) aunque en lo personal yo optaría por conseguir este estado de alerta con ejercicios psicológicos o activación muscular por medio de ejercicios y saltos previos al entrenamiento o competencia.
Al igual que para conseguir un estado de activación óptimo para una competencia o entrenamiento, creo que para conseguir el efecto contrario tampoco conviene ingerir sustancias tranquilizantes ya que los ejercicios de respiraciones y relajación por medio de la vía psicológica pueden cumplir este objetivo fácilmente de manera independiente.
Por otro lado, estoy completamente en contra del dopaje en el deporte ya que es una falta ética que automáticamente esfuma los valores que el deporte trae y convierte la competencia deportiva en una guerra sucia. En el caso de que se debiera consumir una sustancia prohibida para asegurar la recuperación óptima de una lesión o de una situación que amenaza la vida del deportista, se debe hacer con la conciencia de que el atleta no podrá competir durante el periodo de recuperación y deberá informar a la WADA (World Anti-doping Agency) sobre los sucesos debidamente justificados.
Los casos más sonados de dopaje en el triatlón de los últimos años están encabezados por la expulsión de Dimitri Gaag, el kazajo que fue suspendido antes de los Juegos Olímpicos de Beijing y que fue obligado a regresar el dinero con el que fue premiado en la copa mundial de Tiszaujvaros. Utilizó EPO. Por otro lado, la campeona nacional rusa, Olga Selekhova fue supenidada por utilizar furosemida aparentemente por falta de información. Wango Hogni, triatleta China que había ganado el campeonato asiático, fue suspendida antes de los Juegos Olímpicos por dar positivo a testosterona. Estos son unos de los casos del 2008 aunque cabe la posibilidad de que haya más dopados que ni siquiera dieron positivo por el desconocimiento de la sustancia, como fue el caso de la tetrahidrogestrinona cuando ciertos corredores de velocidad la usaron por ser un producto ignorado por la WADA.